La clase: entre los muros de la enseñanza





DIRECTOR Laurent Cantet
INTÉRPRETES François Bégaudeau, Esmeralda Ouertani, Rachel Regulier,
Boubacar Toure, Wei Huang, Jean-Michel Simonet, Juliette Demaille.
GUIÓN François Bégaudeau, Robin Campillo y Laurent Cantet
FOTOGRAFÍA Pierre Milon
MONTAJE Robin Campillo y Stéphanie Léger
PRODUCCIÓN Haut et Court
PAÍS Francia
AÑO DE PRODUCCIÓN 2008



UN CINE SOCIAL

Laurent Cantet es un cineasta que siempre se ha decantado por hacer un cine comprometido. Alejado de las taquillas, en su cine se reflejan sus inquietudes y su compromiso social y político, como se puede comprobar al hacer una revisión de su cinematografía. Su primer filme, Recursos humanos (Ressources humaines, 1999), nos presenta una visión crítica sobre el mundo laboral, las luchas sindicales y conciencia de clase.

También es destacable El empleo del tiempo (L'emploi du temps, 2001), una profunda reflexión social a través de la autodestrucción de un hombre a raíz de la pérdida de su trabajo.

Pero sin duda es la obra que nos ocupa, La clase (Entre les murs, 2008), la más destacada de su filmografía, donde logra reunir de manera brillante todos los elementos de su cine, una visión de la enseñanza que aporta verdad, sin pretender ser una crítica del sistema educativo ni dar la solución definitiva a todos sus problemas. El filme además se llevaría la Palma de Oro de Cannes tras más de veinte años desde que el último cineasta francés se hiciera con el premio.

Su estilo, muy ligado al documental, impregna de autenticidad a sus filmes, aporta una visión muy real, muy cercana. Busca la verosimilitud dentro de la ficción, huyendo de artificios e imposturas. A diferencia de otros directores que se mueven en el ámbito del cine social, el de Cantet es un cine menos discursivo.

Se reconoce la influencia notable de Jean Vigo y su punto de vista documentado, que enlaza con ese documental social y con el cine-verdad o kino-pravda de Dziga Vertov.

No es la primera obra francesa en introducir el tema de la educación, ya hemos mencionado a Jean Vigo (Cero en conducta, 1933), y más recientemente Hoy empieza todo (Bertrand Tavernier, 1999).



ENTRE LOS MUROS

La clase es una adaptación de la obra del profesor François Bégaudeau (Entre les murs, 2006), que se interpreta a sí mismo en el filme como el profesor Marin, y que nos sitúa en una clase de un instituto de un barrio de la periferia de París durante un año escolar.

Los alumnos son reales, y con ellos hubo un trabajo previo de meses por parte de Cantet y Bégaudeau, en una búsqueda de la verosimilitud desde el primer plano al último, en un esfuerzo por plasmar la realidad. Y lo consiguen. El hecho de filmar situaciones cotidianas con un profesor y unos alumnos reales que se interpretan a sí mismos, en un instituto real, hace que las situaciones estén llenas de verdad.

La grabación a varias cámaras ofrece un juego de réplicas y reacciones que recoge con una naturalidad increíble las particularidades de cada alumno, que nos permite asistir a unas lecciones de lengua que lo son mucho más de humanidad, en una clase que no es sino un reflejo de la Francia actual, de la realidad de una sociedad muy diversa.

La película es una invitación a mirar lo que ocurre entre esas paredes, la tensión permanente entre unos alumnos que se resisten, que muestran rechazo o indiferencia y un profesor que ha de adaptarse y seguir luchando.

Porque esta es una historia donde el fracaso está muy presente, como esa escena final donde una alumna le dice al profesor que no ha aprendido nada. O donde alumnos expulsados pasan de un instituto a otro como si nada.


EL PAPEL DEL PROFESOR

François Bégaudeau nos muestra una forma diferente de enseñar, más centrada en el diálogo, más estimulante para las conciencias de unos jóvenes que se sienten fuera de lugar, que no están cómodos en un sistema tan rígido. La escena en la que profesor y alumnos discuten sobre la importancia del subjuntivo es prueba de ello.

Frente a las rígidas reglas y normas y la posición de autoridad que se le supone a la figura del profesor, él trata a sus alumnos como a iguales, les hace pensar. Sus clases son un estímulo para que los alumnos expresen su opinión, para el debate. La flexibilidad se hace necesaria ante la imposibilidad de aplicar estrictamente los programas educativos.

Debe además esforzarse por comprenderlos y conocerlos. Un trabajo nada fácil tratándose de adolescentes, una etapa decisiva en el desarrollo personal, una edad difícil en unos chicos con problemas. Lidiar con situaciones de tensión, con momentos violentos.

“El año pasado nos llevábamos bien, no sé qué ha pasado”, le dice el profesor a una de sus alumnas, Khoumba. Las situaciones de tira y afloja entre los alumnos, que ven al profesor como una especie de enemigo, son recurrentes en el filme, y ponen de relieve lo que mencionábamos antes.

Cantet no busca un profesor modelo o ideal, sino todo lo contrario, nos presenta a alguien que comete errores, como vemos en la gestión de los alumnos más conflictivos, o cuando trata de fulanas a varias alumnas, algo que se torna rápidamente en su contra.

Y es que el profesor vive sabe que aunque pueda fracasar la mayoría de veces o el fracaso sea la realidad última, su lucha es una lucha necesaria, merece la pena seguir adelante a pesar de todo.


UN REFLEJO DE LA FRANCIA ACTUAL

La diversidad étnica, cultural y social del grupo de alumnos es el reflejo de la Francia de hoy, un país multirracial donde la discriminación y la exclusión están muy presentes. Por tanto, la propia clase representa, a pequeña escala, la realidad de la sociedad francesa, lo que hay ahí fuera de esas cuatro paredes. Un lugar que debiera ser integrador puede tornarse en todo lo contrario.

Hijos de inmigrantes con su propia identidad cultural, como vemos en el diálogo sobre la Copa de África, donde se ponen de manifiesto esos choques culturales cuando los chicos discuten sobre qué equipo es mejor o quién va a ganar.

Otra escena que nos muestra esa realidad tan compleja de la sociedad francesa es la escena donde se decide la expulsión de Souleymane del instituto. La madre, que no habla francés, sin saber qué le están diciendo los profesores espera la traducción de su hijo.


LOS MUROS DEL SISTEMA

Si bien la película no pretende ser una crítica al sistema educativo, ni arrojar soluciones milagrosas y definitivas a los grandes problemas de la enseñanza, sí nos sugiere la reflexión sobre un sistema rígido, sometido a reglas y normas, que se queda desfasado ante una nueva realidad, ante unas nuevas generaciones que no encajan en ese modelo tradicional.

Los tiempos actuales piden nuevas formas de enseñar, como propone y lleva a cabo hasta el final el mismo François Bégaudeau, para convertir la clase en espacios de diálogo, para buscar nuevos espacios donde esos nuevos alumnos puedan expresarse y verse incluidos. La libertad de cátedra frente a los muros de un sistema autoritario.

El filme nos hace preguntarnos qué es educar o cómo debe ser la enseñanza, el papel de la escuela pública y los profesores en esta labor fundamental de formar personas y ciudadanos y cómo afrontarla en un marco de crisis educativa donde el fracaso está muy presente.



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